Camino al placer

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  • Publicado por: Rodin 

Recoletos 27-Bis, era la dirección... se detuvieron frente a la casa, era la casa de Luis y Fernanda, compañeros de la generación. La idea de reunirse después de un par de años de haber terminado la universidad parecía una oportunidad mas que interesante para charlar con ese grupo de amigos, camaradas, amigos de tantas andanzas.

Eva y Salvador descendieron del auto, ellos se habían conocido en el segundo curso, en la clase de Economía, como desde entonces, Eva mantenía un rostro sumamente atractivo, y una figura que causo mas de un problema a Salvador... sus caderas eran redondas, con un culo redondo y firme, levantado, siempre ajustado con minifaldas y pantalones entallados, su cintura pequeña y el arete en su ombligo, la hacían lucir sumamente sensual y ella lo sabía, por lo cual siempre uso esas pequeñas blusas que le permitían lucir su abdomen plano, y que denotaban un par de senos redondos y firmes, los cuales ella lucia de forma insinuante, era una hembra en verdad, la cual sólo pudo ser conquistada por Salvador, no el mas brillante de la clase, pero si una estrella deportiva de su escuela, alto, fornido, con brazos y piernas musculosos, un trasero que todas deseaban tocar...

Se dirigieron a la puerta, tomados de la mano, y tocaron el timbre, esperando a entrar en esa casa, sin saber que aquella noche sería un parte aguas en su vida, una experiencia que jamás olvidarían.

La puerta se abrió de golpe, Salvador empujó y entraron casi a la vez. Tras la puerta había un jardincito muy bien decorado, a la vista estaba que a Luis y Fernanda les gustaba cuidar plantas. Se dirigieron hacia la puerta principal, allí les esperaba Fernanda, vestida con un trajecito muy veraniego, que dejaba ver las partes más eróticas de una mujer. Era un vestido floreado, pero muy corto, y escotado. Salvador miró con detenimiento a Fernanda, haciendo hincapié en el escote. Eva, al darse cuenta sintió celos, pero a la vez le gustó, le excitó aquella mirada insinuante que abrió paso a sus fantasías... En ese momento apareció Luis, no había cambiado nada, estaba igual de atractivo que en los años de facultad. Vestía un pantalón corto y una camiseta azul de tirantes. El modelo hacía más que evidente que a Luis le gustaba cuidarse, tenía un cuerpo atlético.

–Fernanda, estás tan guapa como siempre.

–!Oh! Ggracias Salva, tú también sigues igual...por ti no pasan los años.

–Eva, cielo, estás más bella que nunca.

–Luis, tú te ves muchísimo mejor...qué haces para estar así?

Después de los halagos mutuos, ambas parejas entraron a cenar al salón.

La cena estaba preparada sobre la mesa, tapas, mariscos, vinos, un manjar a la vista.

La plática fue variada durante la primer hora, el trabajo, las familias, recuerdos de la vida estudiantil... Mientras el vino corría por sus copas y daba rienda a un juego de miradas cruzadas, los cuatro disfrutaban el momento, por la amistad, y por ese extraño sentimiento, ese calor que crecía en sus cuerpos momento a momento.

De pronto, Luis se puso de pie, coloco un compacto de música propia para bailar, y se dirigió hacia Fernanda invitándola a bailar, acto seguido, Salvador hizo lo mismo con Eva, y los cuatro comenzaron a moverse al ritmo de la suave melodía.

Mientras el tiempo pasaba, las manos comenzaban a recorrer los cuerpos que tomaban calor a raíz del vino, del ambiente y de esa extraña sensación de deseo que se había despertado en los cuatro.

Luis pasaba sus manos por el culo de Fernanda, apretándolo y su vestido se levantaba suavemente mientras ella apretaba el muslo de su esposo entre sus piernas, frotando su sexo contra pierna firme. Salvador al ver la escena sufrió una erección que Eva pudo notar contra su vientre, lo cual la hizo calentarse, y mirándolo a los ojos comenzó a lamer su cuello, mientras las manos de su marido amasaban uno de sus pechos, presionando su pezón suavemente.

Luis y Salvador cruzaron sus miradas, como si ambos se pusieran de acuerdo, y se dispusieron a realizar un cambio de pareja. Ahora Salva apoyaba sus manos en las caderas de Fernanda, y Luis manoseaba los pechos de Eva que se dejaba gustosa. Salva comenzó a besar el cuello de su pareja de baile, recorriéndolo todo hasta llegar a su boca, donde la morreó apasionadamente. Eva, al ver esto pidió un beso a Luis, que la besó encantado. La escena se hacía cada vez más ardiente, donde se respiraba una atmósfera de lujuria y erotismo. Allí estaban ambas parejas intercambiadas besándose con ardor. Salva despojó a Fernanda de su vestidito veraniego dejándola en ropa interior, mientras Luis desvestía cuidadosamente a Eva, la cual estaba cada vez más excitada. No faltaban gemidos acompañados de vino, las copas siempre llenas y 3 botellas más que esperaban ser abiertas. Minutos después estaban los cuatro desnudos, y toda la ropa tirada por el suelo. Luis se disculpó y se dirigió al baño unos minutos. En la espera Eva y Fernanda comenzaron un juego morboso que excitó enormemente a Salva. Nunca antes había visto a su mujer en tal situación. Fernanda chupeteaba los pezones de Eva, mientras esta se acariciaba el clítoris. Salva se agachó aproximándose a ellas, y metió su polla dura en la boca de Eva que se retorcía de placer.

Eva tomo con una mano el duro miembro de Salva, y con la lengua lo recorría por los costados, lamiéndolo todo, de arriba abajo, mirándolo a los ojos con lujuria al hacerlo, bajó su boca y tomo entre sus labios una de sus pelotas, chupándolo y succionándolo con desenfreno, mientras Fernanda, separaba con sus dedos los labios del clítoris de Eva, y con la punta de la lengua lo recorría, tomándolo entre sus labios, mordiéndolo suavemente, lo cual ocasionaba un placer enorme en Eva, quien succionaba con mas fuerza el duro glande de Salva.

Luis regreso al cuarto y al ver la escena se excito tanto que empezó a jalarse su polla, frotándola fuertemente, el ver a su esposa chupándole la concha a la esposa de su mejor amigo, mientras ella lo mamaba con tal fuerza, lo hizo decidirse a acerarse y empezar a lamer el culo de su esposa, separando sus nalgas, y pasando su lengua sobre su ano, dejando caer un poco de saliva y presionando su ojete con la punta de su lengua.

Salva al ver esto, le pidió ocupar su lugar... ver a su mejor amigo romperle el culo a su mujer fue algo que jamás habría considerado, pero en este momento, todo era posible.

Se levanto, y paró junto a su amigo, y Eva aprovechó para tomar una polla en cada mano y chuparlas a la par, antes de que su esposo se hincara atrás de Fernanda, y metiera uno y dos dedos en su dilatado esfínter, lo cual provocaba fuertes gemidos en ella, los cuales fueron cubiertos por la boca de Eva, quien la besaba con desenfreno.

Era una escena de lo más pornográfica, y los cuatro disfrutaban como animales, compartiendo sus placeres y sus jugos. Salva introdujo su polla firmemente en el ano de Fernanda, y empezó un mete saca continuo mientras Eva besaba la boca de su amiga. Luis se colocó detrás de Eva, y metió un dedito en su ano con delicadeza, escupió y cuando vio que estaba suficientemente dilatado le introdujo su polla. Allí estaban los dos machos disfrutando de anos ajenos mientras sus hembras se morreaban apasionadamente. Permanecieron así hasta que Fernanda decidió cambiar de postura. Tumbó a Salva y se colocó sobre él, introduciéndose con la mano su enorme polla. Cabalgó sobre él sintiéndose la más zorra de todas y observaba a sus acompañantes que comenzaban un 69 con desenfreno, los gemidos tomaban protagonismo en la habitación, los cuatro estaban sofocados, las gotas de sudor resbalaban por sus cuerpos desnudos. Luis y Eva se lamían con ganas. Luis se comía el coñito de Eva, succionando su clítoris, separando sus labios con los dedos mientras ella chupaba su polla, a punto de disparar el deseado semen de Eva. Se corrieron ambos al mismo tiempo, retorciéndose en el suelo... Fernanda cabalgaba aún a Salva, que en el momento de correrse agarró con fuerza el culo de Fernanda, clavando sus uñas en sus nalgas nacaradas.

Los cuatro estaban tumbados, casi sin respiración, mirando al techo. Fernanda no había terminado de correrse sobre Salva y sintió la necesidad de introducirse un dedito y acariciarse el clítoris. Luis, al ver a su esposa de aquella manera no pudo evitar tener una nueva erección. Se colocó sobre ella y se la metió de un solo golpe. Para no ser menos, Salva y Eva comenzaron a besarse con lujuria... Eva, a pesar de haber disfrutado del momento sentía unos celos inevitables de ver a su esposo follándose a su amiga, y a Salva le ocurría algo semejante. Por esa razón follaron como nunca, deseando ser el uno del otro plenamente.

Las horas pasaron, las veces que hicieron el amor uno al otro fueron interminables, se vaciaron una y otra vez, uno sobre otro, llenándose tudas sus cavidades, al final de la noche, Eva y Salvador se vistieron, saliendo de la casa de sus amigos quienes habían quedado dormidos uno al lado del otro.

Durante el camino a casa, se mantuvieron en secreto, sus miradas se cruzaron al entrar a la casa, con los ojos llenos de extrañeza, de pasión, de dudas... A partir de esa noche, sus vidas jamás volverían a ser las mismas.