Primera noche swinger

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  • Publicado por: Canarion  

Voy a contar todas las cosas que se me pasaron por la cabeza la noche que Marta y yo estuvimos en el swinger en Madrid. Durante el trayecto en el coche, mi mente estaba pensando en lo bien que le quedaba a Marta el vestido que llevaba. Era negro y azul, ajustado a su cuerpo, lo cual permitía visualizar todas sus curvas. Su cuerpo está lleno de ellas: un culito redondito y unos pechos bastante bonitos. Todo ello, acompañado de unas piernas tapadas con unas medias que casi no me dejaban concentrarme en la carretera. Por fin llegamos y encontramos un sitio para aparcar. Una vez que el coche estaba inmovilizado, estuvimos unos minutos en el coche guardando algunas cosas en el bolso de Marta, pero ya entonces ese gusanillo que recorre mi cuerpo comenzaba a hacer mella en mi, ese que siempre tengo cuando sé que voy a ir a un local de este tipo. Al bajarnos del coche, mi mirada no perdía detalle de las piernas, culo y pechos de Marta. Aquel vestido acentuaba de verdad su figura así que dejé que Marta caminase un paso por delante de mí para poder contemplarla sin cesar. Camino del local, vimos en la calle a una pareja algo adelantada y dos señores algo mayores. Parecía que se dirigían a donde íbamos nosotros y al llegar donde estaba el local, dudamos en entrar o no ya que no estábamos seguros de que fuera del estilo que buscábamos; pero pronto nos dimos cuenta de que no estábamos equivocados por lo que llegamos a la puerta y tocamos el timbre.

Justo antes de eso los chicos habían entrado en el local y en mi mente apareció la posibilidad de que poder hacer un trío con un chico (siempre que Marta estuviera dispuesta) ya que sé de buen agrado que le gustaría probar y como en los swingers anteriores solo nos habíamos encontrado hombres solos, la posibilidad del trío con una mujer ya estaba casi descartada en estos lugares; pero, como nos hubiera sucedido en ocasiones anteriores, la noche estaría llena de gratas sorpresas.

En el momento en que la puerta no se habría el gusanillo aumentaba y comencé a notar como mi pene empezaba a dar síntomas de vida. Nos abrío la puerta un señor algo mayor lo que no me gustó mucho por que hubiera preferido una mujer guapa y vestida sexy como en otras ocasiones. Una vez que estábamos en la barra, pedimos un par de copas para tomar y mientras nos las ponían estuve hechando un vistazo a la gente que estaba en la zona donde cualquiera podía acceder. Estaba bastante concurrido, más de lo que hubiera pensado. Varios chicos y un par de parejas tomaban algo a su bola. La cosa parecía tranquila. Una de las parejas era bastante más joven de lo que estaba acostumbrado y aunque no eran muy guapos. Ella llamaba más la atención por la vestimenta que tenía que por lo guapa que era. También me fijo que los chicos, de todas las edades, se fijan en Marta (muchos de ellos lo hacen con descaro) lo cual no me molesta en absoluto ya que estoy en un sitio que el descaro es normal. Esto vuelve a recordarme lo del trío con un hombre. Me fijo en Marta a ver si se había quedado con alguno pero parece no molestarse mucho en mirarlo, quizás lo haga pero yo no me doy cuenta. Al poco rato entramos en la zona de parejas.

Pasando una puerta de barrotes, mi primera sorpresa es el ver el local plagado de parejas. Nos situamos en unos sofás y decidimos hechar un vistazo al local ya que no lo conocíamos. Sofás por todos lados, un jacuzzi, camas, taquillas y unos baños. De camino por todos estos lugares, nos cruzamos con varias parejas que nos observan con mayor o menor interés. Yo, de momento me voy fijando en el local hasta que volvemos hasta las copas, nos sentamos y comenzamos a besarnos. Primero el juego no tiene mucho contenido sexual pero pronto mis manos se sitúan en el vestido y acaricio el cuerpo de Marta hasta que, a los pocos segundos, mis manos, debajo del vestido, ya intentan meterle mano hasta donde pueda. Ella se deja y pronto nos encontramos semiacostados encima uno del otro. Esta posición me permite mirar a un chico observándonos desde una habitación contigua a través de un espejo, lo que me excita un poco; pero lo que realmente me pone cachondo en ese momento es ver que una pareja se ha sentado cerca de donde nos encontramos y no paraban de mirar como nos lo estábamos montando. Noto como el chico no para de observar las piernas, y todo el muslo que mis caricias han dejado al descubierto para tocar a su pareja suavemente los pechos por encima de la ropa mientras ella, con sus manos ya dentro de su pantalón, lo masturba. No eran tampoco muy guapos, pero la situación morbosa de saber que nos observan y que, mientras, se están tocando hace que mi polla comience a crecer sin control. Me encanta saber que Marta es observada por un tío y que, si pudiera, se la follaría. Sin perder mucho tiempo, vuelvo a besar a Marta y a beber de las copas hasta que, instantes después me dirijo al baño. El que conocía estaba ocupado y una chica me indica que hay otro en el otro lado. Sin saber donde me había dirigido, ya que aquella zona del local no era conocida por mí, camino hasta la puerta de barrotes donde me doy cuenta que existe un pasillo al que no había accedido. Entro para buscar el baño y lo encuentro. Al salir, la curiosidad hace que, después de ir en busca de Marta, vayamos a ver que hay en esa zona desconocida. Caminando por el local, dejé a Marta delante para poder ojear más su culo y sus piernas. Me encanta.

La nueva zona estaba bastante oscura y lo primero que nos encontramos fueros dos habitaciones. En una de ellas una pareja estaba jugueteando. Al entrar y vernos, el chico ni se inmutó. Yo, en cambio me fijé en el culo de la chica. Estaba a cuatro patas haciendo un lavado de pene por lo que podía verlo muy bien. Era rubia y parecía que tenía un cuerpo de gimnasio. En ese momento, si Marta me lo hubiera dicho, creo que me hubiera metido en el juego con aquella pareja pero no fue así y continuamos mirando el resto.

La siguiente sala, de tortura creo, estaba oscura y ocupada por dos o tres parejas. Tenía ventanas para poder ver otra habitación con 4 parejas en una especie de camas gigantes. Una mujer era penetrada por un hombre mientras su boca tenía la polla de otro chico. Que imagen más excitante. Ahora mi pene ya estaba más que empalmado y yo tan caliente, que, después de unos minutos en los sofás con las copas, llevé a Marta a la pista oscura, donde tras varios intentos, terminé colocando a Marta de espaldas a mí entre mis piernas, lo que me facilitó comenzar a jugar con su sexo con mis manos a la vista de varios chicos que se masturbaban y mostraban sus penes por los orificios de una pared mientras nos observaban. Al mismo tiempo, le susurraba a ella que nos estaban observando lo que le debió de gustar ya que se corrió una o dos veces (no lo recuerdo). Me encanta que nos miren con ganas de deseo y creo que a Marta también. Fue ahí cuando se puso una pareja a nuestro lado para jugar con nosotros pero en ese momento quería otra cosa así que titubeamos un rato hasta que nos acercamos a las pollas de la pared para que Marta las tocara un ratito y fuera tocada por las manos de aquellos desconocidos. El juego sucedió de modo no muy placentero así que pronto volvimos a los sofás. De ahí a la barra a pedir las toallas para desnudarnos y seguir la noche, pero antes, el relaciones del local nos enseñó todo de nuevo, ya que lo pedí para ver si había algo que no supiéramos. En seguida noté que la mirada del chico sobre Marta denotaba que le gustaba. No sé si ella se dio cuenta pero a él se le notaba. Nos explicó todo con detalle indicando que cualquier cosa que hablásemos con él sin reparo y así se despidió. Después de quitarnos la ropa decidimos ir a la cámara de tortura.

Al entrar, dos o tres parejas jugaban solas sin mezclarse así que Marta y yo nos situamos en una esquina cerca de la ventana. Empezamos a besarnos y yo podía ver lo que en la habitación contigua sucedía (gente follando como locos). Pronto entraron tres parejas más y la habitación se hacía algo pequeña. Una de las parejas (un viejo y una chica guapa y joven que tenía pinta de puta) se situaron a nuestro lado y, no estoy seguro pero creo que el intentó tocar a Marta. Como ella no estaba cómoda nos movimos al otro lado de la habitación. En nuestra nueva ubicación, podía observar como un chico arrodillado lamía el sexo de una mujer joven y guapa que estaba sentada en una especie de balancín y otra pareja (compuesta por un chico fuerte y una mujer guapa) se besaban. Me gustaba la mujer y supuse que el chico podría gustarle a Marta pero como no se acercaron a nosotros nada (no me hubiera importado que se acercasen). El lugar comenzó a ser algo pequeño para tanta gente así que decidimos salir y acomodarnos en la habitación grande donde, aunque había bastante gente, se estaba algo más cómodo.

Nos situamos en la esquina de una de las camas grandes y tumbados, comenzamos a besarnos y sobarnos mutuamente. Alrededor nuestra, varias personas practicaban sexo en grupo pero, para empezar, nosotros estábamos a lo nuestro. Pronto, una pareja se situó cerca de nosotros de pie y otra se tumbó a nuestro lado. Se notaba que iban en busca de algo así que modificando nuestras posiciones comencé a juguetear con mi lengua sobre el sexo de Marta. El muchacho estaba pegado a ella y la mujer a mi por lo que no tardamos en iniciar un juego de a cuatro (mejor dicho de a 5 ya que la mujer estaba siendo penetrada por otro tío). Mientras mi lengua lamía el sexo de Marta ella comenzó a ser tocada por las manos del chico; primero los pechos y luego todo el cuerpo. Poco a poco él se acercó más hasta que comenzaron a besarse. Yo, mientras seguía con su sexo, el cual estaba muy pero que muy húmedo. Yo estaba muy caliente y me puse más cuando la mujer se acercó y cogiendo mi pene con sus manos acercó su boca y me la empezó a chupar de un modo bestial. Yo mientras con mis manos tocaba sus grandes pechos y su coñito. Marta disfrutaba mucho y yo también pero ese placer subió de tono en ambos cuando el muchacho acercó su pene a la boca de Marta. Yo, al ver como ella aceptaba aquel trozo de carne, instintivamente me incorporé y metí mi polla en el coño de Marta (sabía que quería probar eso y se lo di aunque yo también disfruté ya que mis manos seguían en los pechos de la otra y su lengua jugueteaba con la mía). Estuvimos así un buen rato en el que yo me corrí al menos dos veces. La primera vez pensé que aquello había terminado pero en lugar de eso, seguí bombeando sobre Marta disfrutando del momento. Era increíble lo que estaba sucediendo ya que no me esperaba llegar tan lejos aquella noche pero sucedió así y la cosa no terminaría ahí. Marta tenía la polla en la boca mientras la mujer se metió la mía en su boca y me limpió todo el semen que la manchaba. Por ello, mi pene estaba erecto otra vez, lo que aproveché para seguir follándome a Marta. Para el tercer orgasmo tardé un buen rato, en el cual ya volvíamos a ser cinco por que la mujer era follada por el culo mientras la masturbaba y besaba. Marta y el muchacho también estaban muy compenetrados y eso, a parte de darle placer a ella, me lo daba a mi. Una vez que volví a inundar de semen su coño y como vi que aún no le llegaba todo el sexo que habíamos practicado, la senté de rodillas y me situé detrás, lo que me permitió jugar con mis dedos sobre su sexo embadurnado de semen de todas mis corridas anteriores. Marta seguía trabajando el pene del chico y la chica el mío durante un rato bien largo. Todos gemíamos de placer y gozábamos por lo que la gente parecía que se acercaba a donde estábamos. En momentos estábamos rodeados de mucha gente y entonces, decidimos dejarlo ahí y marcharnos del lugar que estaba abarrotado. Nos dirigimos al jacuzzi. Estábamos solos en él pero pronto, una pareja entró. El señor mayor pero la mujer era una chica joven. Parecía una puta pero vaya cuerpo que tenía (era escandalosamente sexy). Marta se dedicó a tocarme la polla mientras yo la acariciaba y charlábamos amistosamente hasta que otra pareja se metió también. Al muchacho no lo recuerdo bien pero la mujer también era mayor pero con otro cuerpo bien hecho. Durante un instante, la mujer estaba encima del chico (parecían follar) pero, sin darme cuenta y, mientras besaba a Marta, la mujer comenzó a tocarme por la pierna (creo que sin querer). Como ya no pensaba más en jugar en la noche no hice nada y pronto salimos del agua a pedir unas cervezas. Luego me quedé esperando a que Marta fuera al baño para terminar en nuestro destino. Mientras esperaba, delante de mi, dos parejas de unos 40 años charlaban animados, pero una de las mujeres no me quitaba ojo. Estaba bien para su edad pero yo no hice nada. Ella, poco a poco se acercó a mi y me preguntó:

-¿Estás solo?

-No, estoy acompañado.

-¿Y no te gustaría algo de compañía añadida?

-Lo siento pero por hoy tengo el cupo lleno.

La mujer se alejó moviendo su cuerpo muy despacio. Lo cierto es que su cuerpo estaba muy bien repartido (buen culo, tetas y una figura cuidada) aunque para mi gusto era algo mayor. Por otra parte tengo que decir que en los swingers no me importaría jugar con una mujer de más edad que yo ya que seguramente, al tener más experiencia, lo disfrutaría más. Antes de perder a la mujer de vista, Marta volvió del baño y sin perder tiempo nos tiramos en un sofá (algo pequeño) a charlar y mirar a la gente. Mientras estábamos allí, fui notando como Marta volvía a ponerse cachonda (quizás por los cuerpos de los chicos paseando desnudos quizás por los gritos y gemidos de la gente que follaba por allí). Llegó aquello a tal punto que notaba como tenía ganas de más guerra pero yo creía no poder aguantar más. No fue así ya que, en un momento, una rubia se tumbó en mi lado y un chico comenzó a follársela. Estaba a pocos centímetros de mi por lo que tropezaban conmigo sin quererlo (o queriendo no se). No tardé en notar mi pene crecido por lo que situé a Marta en la misma posición que la rubia comenzamos a follar al compás de la otra pareja. Aquello parecía una competición. Alrededor de nosotros mucha gente nos observaba y yo, encantado con la cara que ponía Marta, estaba otra vez cachondo. La imagen de la rubia al lado de ella también me motivaba y al verlas tan juntitas me hubiera gustado mucho que se besaran, pero no sucedió así que seguí bombeando y bombeando hasta que el tío que estaba a mi lado se corrió y la mujer también (por lo que se notaba en su cara). Eso hizo que el nivel de excitación subiera hasta tal punto que con un par de movimientos, mi pene comenzó a escupir los últimos chorros de leche que soltaron aquella noche. Abrazado a Marta mi cuerpo destrozado por tanto sexo se quedó paralizado y disfrutando de todo lo sucedido esa noche. Antes de que nos diéramos cuenta, nos levantamos y nos marchamos después de una ducha. Menuda noche. Nos marchamos a dormir destrozados los dos pero mereció la pena. Espero que se repita otro día ya que todo lo que hice lo